miércoles, 22 de septiembre de 2010

Reflexiones del barón

Desde este recodo de la playa del Sardinero, la vista de esa onda de arena, rematada por la Magdalena muestra el esplendor de un veraneo pasado y de otro presente, quizás menos elegante, pero creo que más divertido y popular. Para mí lo natural y sencillo es un plus de saber vivir bien y estar cómodo con uno mismo y con el resto del mundo que nos rodea. Esta ciudad, Santander, que fue lugar de descanso de reyes, políticos, aristócratas, escritores y pensadores, pintores y poetas. Y también de vividores y jugadores buscando fortunas al azar sobre el tapete de las mesas de juego de un gran casino, ahora sigue siendo preciosa. Y sin perder parte de esa caterva de visitantes de antaño, se ha vuelto más accesible para el resto de los mortales, que disfrutamos ahora de sus paseos y el aire salino de su costa 

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