Los que vivimos mirando al amar, creamos en nosotros una dependencia vital que nos une por siempre con su elemento. No podemos acostumbrarnos a no sentir la brisa húmeda ni a no percibir el olor a sal. Nos gusta su inmensidad, aunque pueda matarnos envueltos en una ola o golpearnos contra una roca. Pero nos fascina saber que bajo la superficie vive un mundo sumergido al que no podemos ponerle límites. Su inquieta piel azul, o a veces esmeralda, nos hace soñar aventuras y pensar en viajes que quizás nunca emprenderemos viernes, 24 de septiembre de 2010
Reflexiones del barón
Los que vivimos mirando al amar, creamos en nosotros una dependencia vital que nos une por siempre con su elemento. No podemos acostumbrarnos a no sentir la brisa húmeda ni a no percibir el olor a sal. Nos gusta su inmensidad, aunque pueda matarnos envueltos en una ola o golpearnos contra una roca. Pero nos fascina saber que bajo la superficie vive un mundo sumergido al que no podemos ponerle límites. Su inquieta piel azul, o a veces esmeralda, nos hace soñar aventuras y pensar en viajes que quizás nunca emprenderemos jueves, 23 de septiembre de 2010
Reflexiones del barón
Quisiera que mis pensamientos fuesen poesía y mis comentarios reflexiones poéticas. Pero me gustaría más que la vida fuese distinta, sin tantas diferencias ni soberbias estúpidas. Nacemos desiguales y vivimos de diferente manera. Unos lo tienen todo desde la cuna, sea por herencia o a fuerza de dinero. Y otros se las apañan como pueden, sin olvidar que hay otros que antes de que les salgan los dientes, nadie quiere saber de ellos. No soportaría ser responsable de la desgracia de tantos, ni participar egoístamente del fruto de esa injusticia. Pero lo que más deseo es que cambie la mentalidad de los hombres. Y no necesito referirme a esta especie aludiendo también al femenino. Al hablar del hombre nos incluyo a todos
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Reflexiones del barón
Desde este recodo de la playa del Sardinero, la vista de esa onda de arena, rematada por la Magdalena muestra el esplendor de un veraneo pasado y de otro presente, quizás menos elegante, pero creo que más divertido y popular. Para mí lo natural y sencillo es un plus de saber vivir bien y estar cómodo con uno mismo y con el resto del mundo que nos rodea. Esta ciudad, Santander, que fue lugar de descanso de reyes, políticos, aristócratas, escritores y pensadores, pintores y poetas. Y también de vividores y jugadores buscando fortunas al azar sobre el tapete de las mesas de juego de un gran casino, ahora sigue siendo preciosa. Y sin perder parte de esa caterva de visitantes de antaño, se ha vuelto más accesible para el resto de los mortales, que disfrutamos ahora de sus paseos y el aire salino de su costa
lunes, 20 de septiembre de 2010
Reflexiones del barón
Estamos ya en los últimos coletazos del verano y pronto las playas volverán a quedarse vacías, sin gente, ni casetas y sombrillas de rayas de colores. Los niños dejarán de construir castillos que se desmoronan al menor toque. Y ni se verán flanes de arena oscura, que todavía rezuman agua salada al poco tiempo de salir del caldero conque esos pequeños cocineros los cuecen sin fuego, ni más condimentos que les que ofrece la propia playa.
Quizás le pongan un adorno de algas como mucho y por todo golpe de color. Las olas todavía juegan serenas con los bañistas. Pero muy pronto el tiempo cambiará y soplará violento el aire y el mar se encrespará amenazador.
Y todos esperaremos al próximo verano para gozar otra vez del calor del sol y del mar Cantábrico
domingo, 19 de septiembre de 2010
Reflexiones del barón
Todavía el sol nos deja disfrutar de la playa. Y ahora, cuando se queda más vacía al irse los veraneantes, la arena parece más blanca y más fina y el agua nos refresca tan sólo con verla. Son playas de esta costa, unas grandes otras pequeñas, dentro de lo que nosotros llamamos rías, pero el mar que las baña sigue siendo un océano grandioso y temible cuando sus profundidades reclaman lo que le pertenece. Parece tranquilo, pero puede volverse terrible y rugir más fuerte que la tormenta removiendo las olas que alcanzan una pavorosa altura. Y al romper contra las rocas enfurecido, fuera del cobijo de estas rías y en la mar abierta, decimos que es “A costa da morte”.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Reflexiones del barón
Puede haber un agua más limpia y cristalina que la del mar, en esos puntos aún sin explotar y poco conocidos de la costa de mi tierra?. Golpea las piedras de la orilla y también las baña con el suave vaivén de unas olas serenas que las refrescan y alivian del azote solar en pleno día. Remueven las arenas, que son un universo de seres inapreciables para nosotros. Y con su fresca espuma se renueva la vida y arrastra a las profundidades del océano nuestras preocupaciones y penas. Ese frío azul blanquecino, que nos cubre los pies al andar por el agua, nos endurece y anima para capear luego cualquier temporal
viernes, 17 de septiembre de 2010
Reflexiones del barón
Como una gran araña que teje su trampa enlazando objetos para cazar presas que serán devoradas, la ambición trama su tela atrapando a otros que los anula. Pero que tarde o temprano nos enredará también a nosotros en ella y no podremos librarnos del ansia de obtener y poseer más de lo que necesitamos para ser felices con quienes nos aman por ser nosotros, sin más aditamentos, ni honores, ni falsos adornos. Todo eso sólo son bagatelas inútiles aunque reluzcan como el oro y parezcan importantes. No hay nada que merezca la pena si lo tenemos y no sabemos gozar la vida sin artificio y con honradez
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