sábado, 6 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

El tiempo no para de cambiar. Ayer hizo sol y demasiado calor para esta época del año y hoy refrescó y estuvo el cielo gris aunque no llegó a llover. Parece que el ánimo se encoje al ver tanto cambio de luz y de aire. Y notar la sensación de humedad en la piel. Que distinto es si todos esos cambios y sensaciones diversas se producen por el contacto o el humor de quien amamos y la piel se moja de ansia y pasión. Y más si ese amor es quien ordena la vida del ser amado. Si ríe, sale el sol. Si habla, los sentidos se ponen tiesos como las orejas del perro para escuchar al amo. Si se enfada o está de mal humor, se rompe el cielo por los rayos de la tormenta y se escucha el trueno al estallar el látigo del furor sobre la piel del ansioso y deseoso ser que adora a su amante como a su dios. Podría ser fruto del tiempo y el clima, pero es obra del ardor en lo más hondo del alma

jueves, 4 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

Como un templo de bronce que naciese de una extraña roca se va forjando una relación entre dos seres. Uno es la recia materia prima sobre la que el otro esculpe y da forma a un sentimiento mutuo de respeto y amor. Y la esencia de ambos se transforma y se enriquece con la comunión de ideas y sensaciones. Todo vuelve a ser nuevo y sus espíritus nacen a otro mundo diferente y más cercano a sus gustos e inclinaciones. El resto del universo ya no importa, ni mucho menos sus opiniones. Ahora sólo cuentan ellos. Entre los dos crece el verdadero sentido de la unión de sus cuerpos y sus mentes y las sombras y dudas desaparecen. Y no importa que uno domine y el otro obedezca, pues en el fondo son el mismo ser

martes, 2 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

Cómo puede ser tan perfecto el pétalo de una flor y tan agradable su textura. Quién sería capaz de reproducir algo parecido con el aparente mínimo esfuerzo conque ella brota. Aparece casi de repente y con la misma rapidez nos deja con el recuerdo de su hermosura y se deshoja con más lentitud que al surgir de entre las hojas que acompañan su corta existencia. Y alguien duda que eso que se llama amor no es como esa flor que nace y muere, dejándonos la sensación de no haberlo apreciado lo suficiente. Cuantas veces nos damos cuenta de su valía al perderlo y renegamos de las luces de fogueo que nos cegaron en un momento de ofuscación o calentura pasajera. Como esa flor, una vez que se le caen los pétalos, ya es muy difícil recomponerlo y volver a la vida lo que fue una menospreciada pasión

lunes, 1 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

El cristal se rompe en mil colores al chocar la luz contra sus prismas, lo mismo que un cuerpo humano al golpearlo su amante. Porque, como el cristal, se deshace en múltiples reflejos y destellos fugaces. Y también lo atraviesa como un rayo la carne del otro ser que entra y vuelve claridad lo que antes era oscuro. Uno mira y el otro tiembla y se enerva. Y al tocarse se agitan, sudan, trasmiten sensaciones que llegan a confundirse y estallan de pasión al unirse para fundirse en uno. Entonces el que recibe al otro, respira por la boca del que ya tiene dentro y ve por sus ojos y late con su corazón y sólo desea ser un instrumento para realizarse quien lo posee y que goce de ese cuerpo que se entrega y se rinde a su voluntad y capricho. Puede que ame en mayor medida quien más se entrega. Pero el que más da es quien más posee al que ya está rendido. Pero se aman. Y al final no son más que uno, como la luz que al pasar se transformó en mil facetas del mismo cristal   

domingo, 31 de octubre de 2010

Reflexiones del barón

A veces mirar un simple objeto o asomarnos a un hueco en la pared para ver el exterior luminoso que momentáneamente nos ciega, puede provocarnos un sentimiento poético mayor quizás que nos causaría la contemplación de una obra artística. Y acaso eso no es arte también?. No encierra una enorme belleza una simple planta con el colorido encanto de sus flores y no es también una obra maestra aún en su sencillez?. Un modesto recipiente de barro o de loza tosca, nos produce al tocarlo mil sensaciones que nos devuelven al verdadero sentido de la vida. Y el brillo de una fruta, nos recuerda la frescura de la auténtica naturaleza de las cosas que nos rodean sin darle el merecido aprecio

jueves, 28 de octubre de 2010

Reflexiones del barón

Un trozo de madera, desgajada del tronco de un árbol, me recuerda, al ver tirado en la arena de la playa ese tocho cortado por alguna mano que luego lo abandonó a la ribera de la desembocadura del río, el lastre que vamos dejando a lo largo del camino que recorremos a veces despacio, otras deprisa, pero siempre avanzando hacía un final que inconscientemente rechazamos para seguir adelante sin desesperación ni dar pábulo al desanimo y el desaliento. Quizás somos lo que nosotros mismos vamos construyendo y deshaciendo, ya sea solos o con intervención de quienes nos rodean e influyen en las decisiones trascendentes que tomamos. Y el mundo exterior puede que nos ignore, pero también podría ser que nos mirase como a esa parte de un tocón, ya seco por el sol y el aire salado que llega desde el mar, y piensen que estamos solos y dejados de la mano de la fortuna. Pero puede que se equivoquen y sólo estemos descansando para seguir el viaje y alcanzar nuestro último destino 

martes, 26 de octubre de 2010

Reflexiones del barón

Un mismo mar baña diferentes costas y países y en todos deja su impronta y les da algo distinto, perfilando una fisonomía propia en cada uno. Siempre se aprovechan sus características y la configuración que hace en el litoral, formando playas en sus riberas. Y regala riqueza y atrae a los poderosos que ostentan su lujo en mansiones trasnochadas algunas y otras en plena euforia de la ostentosa opulencia de unos pocos. El mar se ríe de todo eso y siempre prefiere la sencillez de quienes viven dependiendo de su generosidad y no aquellos que pretenden sacarle todos sus tesoros o esquilmar la abundancia de seres marinos, por la avaricia de ser más rico. Y también le gusta ver como otros disfrutan de sus aguas y sus olas. Suelen ser jóvenes y la belleza atrae más y se acrecienta al estar adornada por el sol y el mar