viernes, 3 de diciembre de 2010

Reflexiones del barón


Hubo un tiempo, hace siglos, en que los hombres pensaban de diferentes maneras y tenían costumbres distintas en todo el mundo. Y me refiero al conocido por nuestra cultura inicial y al ignorado hasta que no fuimos a colonizarlos, bajo la forma de darles a conocer la civilización y hacerles creer en otras fantasías que no eran las suyas. No es que en aquellas épocas se llevasen bien unos vecinos con otros, ni que no hubiese intransigencia entre las diversas creencias y costumbres. Pero en algún período hubo cierta comprensión y sin duda lo que no había era tanta hipocresía generalizada y hasta la explotación era a menor escala, a mi juicio. Las guerras las hubo y las hay, pero ahora son más terribles. Y todas tienen un trasfondo de codicia y ansia de poder. El abuso de unos pueblos sobre otros también se daba, pero no hemos logrado evitarlo con todos los adelantos con que contamos nosotros. Y fuimos a acabar con otros imperios y derribamos ídolos y destruimos mitos. Y todo para sustituirlos por otros no menos sangrientos ni crueles y supeditar a esos pueblos a unas exigencias y necesidades insostenibles al no facilitarle los medios para sustentarse. Y cada vez más los débiles caen en poder de los fuertes y ya no sólo se trata de fuerza física o valor ante el enemigo como antes. Ahora es el más rico y que cuenta con más armas quien impone su ley y dicta lo que es bueno o malo, según beneficie a sus intereses. Es decir atesorar oro en todos sus formas posibles. Y esa es la civilización y el mundo que estamos construyendo con tanta ética y pensamientos humanitarios?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Reflexiones del barón

El mundo en tus manso. Recuerdo esa película, que al menos en mi país se titulaba así, y yo también quisiera tener mi mundo en las mías. No quiero soportar el peso del universo sino tenerte a ti. Tener en mis manos el mundo es que estés a mi lado para poder tocarte. Que mis dedos dibujen tu silueta y perfilen tus contornos o mis labios se deslicen por tu piel. Sentir el aire que desplazas al moverte y empuja tu aroma para que llegue a mí. Saber que encierras en tu cuerpo más que tu vida mi alegría. Notar como me miras y como esperas que yo te coja y juegue contigo sin prisa y con las palabras justas para excitar el deseo entre los dos. Ese es el mundo que deseo tener en mis manos y que en la tuyas recojas la felicidad de formar un solo ser en comunión con el mío. Poder volar por encima de todo los obstáculos que nos quieran poner y dejar que el viento nos lleve muy lejos sin separarnos jamás. Llegar a ser ingrávidos y sutiles. Dejar atrás el lastre de la hipocresía y las formas sociales. Soñar que nuestro mundo no es el que nos cuentan sino el que nosotros queremos hacer los dos juntos

martes, 30 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón


Cuando la primavera pasa y ya transcurrió el verano tórrido y jovial, llega el otoño, como preludio de un invierno que aunque sea corto acaba con los brotes postreros de la floración. Ese otoño suele ser una estación que se hace larga y casi siempre resulta melancólica a pesar que encierre una gran belleza. A veces tanta o más que la alegre y vital primavera, llena de encanto y propicia al amor. Pero antes que llegue a nuestras vidas esa etapa, la vemos con prevención y entramos en ella con precauciones que hasta entonces nunca se nos ocurrieron tomar. Los colores de nuestro entorno se agostan por el furor del esfuerzo estival y en cuanto atisbamos las primeras nieves del tramo final, nos espantamos primero y luego vamos aceptando esa realidad, aferrándonos a los recuerdos de esos otros estadios anteriores. Y entonces hasta el otoño nos parece mucho más hermoso que cuando lo vivimos. Y decimos, es ley de vida. Y aparentemente nos quedamos tan contentos. Pero no es del todo cierto y echamos de menos lo que nunca más tendremos 

lunes, 29 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

Formamos entonces un todo compuesto de recuerdos y sensaciones y momentos de gozo y ternura, igual que esas pequeñas floraciones van creando la hortensia. Y cada vez que se secan nuestros momentos y ya no hay entre nosotros la misma complicidad, como le ocurre a esa flor, también vamos perdiendo nosotros, lentamente, nuestra afinidad y la alegría de estar juntos. Y un día, sin previo aviso, se apaga la llama y la hortensia pierde su lozanía y se mustia para siempre, al igual que le pasó a la fuerte atracción que nos tuvimos. Y de nada vale lamentarlo porque la vida es así y los sentimientos pierden fuerza y cambian de intensidad y hasta de sentido. Ahora hay que olvidar lo que nos pareció mal en su día y sólo queda cuidar que ese amor no muera del todo y al menos permanezca entre nosotros lo que se llama una buena amistad. Por mi parte eso está hecho y garantizado. Se puede decir lo mismo por la tuya?

domingo, 28 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

Como la gardenia, blanca y de olor dulzón y penetrante, es tu piel y también tiene ese toque dorado, ella en su centro y tú sobre ese cráneo perfecto que beso a través de tu pelo liso. Cuidas tu aspecto para mí y no dejas que el vello manche la tersura de tus miembros, ni siquiera en el pubis, pues lo recortas y depilas para que mi mano no encuentra nada áspero al tocarte y besarte esa parte húmeda de tu naturaleza. A veces la luz, si es demasiado fuerte, te hace guiñar los ojos, porque los tienes muy claros. Pero sólo te obliga a cerrarlos los besos que te doy en los párpados y cuando suspiras y gimes de gozo al sentir mi peso sobre tu lomo y encarnado en ti. Me incitas a ello mostrando tus curvas y el final de esa espalda que me enloquece dejándome sin habla al llegar mi mirada a la redondez de tus nalgas preciosas e incitantes a mil placeres. Por qué has nacido con un cuerpo tan bello?. Fue para que deseasen poseerte?. Pero, para quién fue hecho?. Sino fue para mí no debieras existir. Y si estás conmigo es porque te crearon para que yo te tuviese. Yo sólo te perfeccioné y mi amor también es para ti 

sábado, 27 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

Necesito tu risa y tu alegría lo mismo que el llanto y el reprimido quejido que provoca en ti la entrega sin condiciones conque te ofreces para mi placer y deleite. Eres la carne que me sacia y el ser que me complace tanto en mi delirio y éxtasis como en mi cansancio y falta de ganas para hacer otra cosa que no sea verte y saber que estás ahí aguardando servirme. Deseo tomarte y apurar cuanto hay en ti de humano todavía y dejarte seco de vanidad y cualquier otro orgullo que no sea ser mío. Todo en ti me pertenece y no regateas esfuerzos por demostralo al mundo siempre que te permito hacerlo y salir del entorno cerrado donde te tengo cautivo. Eso será si abro la puerta de tu celda, porque la puerta para que salgas de mi corazón siempre estará cerrada a calicanto y no tiene llave pues la soldé con mi sangre y la tuya. Ahora sólo estás tú en su centro y eres esa flor de pasión que me da energía a diario

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Reflexiones del barón

Quiero el calor de tu cuerpo y la humedad acre de tus cavidades y también el sabor salado de tu espalda y tus muslos bañados de sudor y tensos de excitación por el apremio carnal que sube por esa espina dorsal, que mi lengua ya conoce de memoria, y desde el punto vital centrado entre tus nalgas. Quiero todo eso, pero más te deseo a ti sin otro atributo que tu alma entregada y deseosa de beber la pasión que provocan mis manos sobre tu piel. Te acaricio y tiemblas. Te beso y ni siquiera puedes suspirar por que no dejo que el aire te entre en la boca. Te abrazo y aprieto tu carne contra la mía al estar dentro de ti y tú gimes al sentirte parte de mi vida. Pero ansío mucho más ser el único corazón por el que se renueva tu sangre y recorrer con ella todo tu ser para no dejar nada sin saber que nota al estar pegado a mi y entre mis brazos. Todo eso quiero y todo eso tengo cuando te miro a los ojos y veo que lloran, pero no es por dolor ni por pena, sino de alegría y satisfacción por estar juntos los dos otra vez. Te quiero, eso es todo